30 de mayo de 2012
Suma de días
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19 de mayo de 2012
Reconstrucciones
intento recordar, traer a este presente a aquella que fui, a la que no sabía de vos; la que tenía una vida donde no eras parte. Quién era yo. La que transitó años y lugares y gentes, inicios y fines, y sufrió y vivió y fue feliz alguna vez, y sintió que la suma de pasados se habían conjugado para un presente perfecto, que todo revés había tenido su por qué. Hasta que se trato de tu muerte... De los adioses tácitos. De no saber cuándo ni cómo fue el fin.
Trato de pensar en la que deambulaba por las calles de un mar con la sola ausencia de su alma hermana, aquella que había decidido el fin sin retrocesos ni vacilaciones; la que decretó el basta ya, sin contemplaciones ni falsas creencias. Costó, sí costó. Tanto que era casi imposible pensarlo.
La que vivía en la montaña, rodeada de cielos y de brisas, de ripio y atardeceres, con el lago como único testigo.
A aquella la inquietaban otras cosas. Tendría otros sueños. Ignoraba lo que vendría; que fue tanto...
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11 de mayo de 2012
Incongruente
Y esta necesidad de vos, porque todo te tiene, porque ningún cotidiano te reemplaza...
Publicado por Rochies en 11.5.12 15 comentarios Enlaces a esta entrada
20 de abril de 2012
Desentramados
Cuesta creer en los ayeres de futuros que no fueron. Cuesta cada instante; el cotidiano. Se suman los esfuerzos por salir ilesos, por no cavilar ni detenerse. Se espanta el placer y huye.
Tu huella vive en mí. Desapego. Designios...
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7 de abril de 2012
Entrañable
... Quién era aquella otra antes de vos, cuál era mi vida donde no estabas; cuando no brotaban estas lágrimas tuyas, y poco importaba si existían él, ella, o ambos, porque simplemente no eras, porque nada había querido el encuentro.
Por qué razón jamás supe de vos, por qué tocó que fuese ese día y no otro, y que fuese ahí y no en otra parte, y no antes; antes de él, antes de los adioses y la muerte; cuando los kilómetros de empedrados buscaban enterrarlo, clamando una respuesta; cuando no existía nada. Cuando todo fue nada.
Que me querés, que te angustia casi todo, incluso yo; yo que pienso en tu cotidiano, y no me lo creo, porque ... sos también vos cuando estás conmigo. Que existas explica todo lo pasado, lo sufrido; lo perdido.
El último otoño, no lo hubiese anticipado, eso, esto; que hoy significarías tanto. Esto que desplazó el sentimiento arraigado, que vos sí, vos sí podías volver ceniza todo aquello. Que vivo en los abrazos, por el aroma y el sabor de los días compartidos, por todo lo pendiente.
Que la angustia, y la verguenza, que la culpa, ya lo sé. Lo sé todo. Mucho más. Te quiero como sos. Impensable...
Así; tu ser todo...
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30 de marzo de 2012
Cruel
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24 de marzo de 2012
Venturas
Ver si salen, si emergen las letras hundidas; confusas, non finitas. Si surgen los colores, los días diáfanos, la música en los oídos. Si el azar permite la sorpresa, si las vicisitudes conducirán a alguna parte. Vibrar. Es energía. Es magia.
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9 de marzo de 2012
Señales de humo
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28 de febrero de 2012
Abrasa
No había alusiones ni respuestas. No me decías nada.
Sé que suena absurdo, inconcebible. Me toca. Resuena. Insiste. Abrasa.
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23 de febrero de 2012
Antinomia
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| Somos seres divinos viviendo una experiencia humana |
No nos había alcanzado ni el sueño ni la gloria, no perfilaba aún la claridad ante el camino incierto; arduo; mil veces idéntico, con el reparo puesto en un mañana por fin distinto; en el día que no fuese ni igual ni semejante. La hora pareja.
Cavilamos entre pretextos bien buscados; devaneo casual.
Pasajeros sin retorno, que ignoramos la línea de llegada. El después.
Olvidamos el motivo.
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9 de febrero de 2012
Cíclico
"Montevideo era verde en mi infancia
absolutamente verde y con tranvías
y el Prado con caminos de hojas secas
y el olor a eucaliptus y a temprano"
A la mañana siguiente empezaban las jornadas que nos ocuparían casi veinte días. Y aquel, desde sus ojos color cielo, me daba la bienvenida. Repite que para él seré inolvidable. Respondo que no me podrá olvidar porque me tendrá muy cerca siempre.
En cinco días ya era otra, otra que no olvidaba a la anterior, pero que se sabía fuerte y segura. Determinada. Al fin entera.
Los mensajes del alma sonaban a modo de mantra. Daban la energía para continuar, segura del camino incierto.
El día anterior a aquella tarde, había estado con vos, hermanito; con vos y tu Carlos Keen, cuando de nuevo los colores del cielo se parecieron a los nuestros, y el restaurant 1800 y tu casa blanca ya no dolieron.
Pero todo comenzó después de Tigre. No supe escaparme, quizás no quise, tal vez era mucho el dolor del destrato, de mi sueño; el nuestro, depositado en vos; de la esperanza que comenzaba a hacerse añicos por tu distancia insondable que ni siquiera quisiste fingir.
Tres conciertos dieron marco a esos días.
Nada hablaría del después, de aquello que quisiste no tuviese pasos de comedia ni de drama, de lo que te hizo no ocultar a tus hijas, a tu ex mujer, ni a todo tu entorno, el vinculo que crecía.
Sopesaban las miradas. La desaprobación, el desconcierto o la envidia. Jamás lo supe.
En medio del caos, estuviste lejos. Sí, ya sé que interpreté mal, que nada más lejano a vos, querer distanciarte. Lo sé y quizás fue verdad. Acaso nos aferramos a lo que sentimos más nuestro. Necesitamos hacer pie en algo cuando todo tambalea, y sentir tu distracción, sufrir tu ligereza y olvido. Fue mucho.
Porque tu parecer no definiría, ni el tuyo tampoco, pero precisaba saber que algo, de todo lo que me había rodeado había sido real. Verdad. Porque en el medio del laberinto, nos encontramos más solos, menos contentos. Certeros de la unidad.
La causalidad quiso que aquel día de junio, mucho después de tanto, del amanecer que nos reconcilió en primavera, y nos alejó sin duelo ni señal; un bar, una ventana y una tarde , te viera; y fue verte y saber que aún importaba el pasado compartido, y que la añoranza se adueñaba del presente. Porque es continuo pero no es contundente, porque en él somos, pero en el otro fuimos y seremos. Porque somos todo aquello que hemos sido, mucho más que en la inercia, mucho más que en este instante perecedero...
Y la magia de la casa de ella en Palermo, de los manuscritos de Camus, de los retratos de Drieu, y los programas de la Pleiade; de Callois y Borges juntos, de Victoria y de Julio, y era otoño, un poco gris; era de tarde ya, y la exigencia del último mes había sido extrema. Diez llamadas en treinta días no es apto para todos los cerebros. Sin embargo fue posible, había salido ilesa, y esa mañana la coronaba el Delf -nada más en sintonía- confirmando una vez más, mi amor incondicional por esa lengua con la que tanto costó lidiar en los comienzos, cuando a los seis años, el azar quiso que, ineludiblemente me zambullese en ella.
Vibré en la frecuencia exacta. Sentí que ese era mi momento y mi lugar en el mundo; ya desde hacía un tiempo también estabas vos!
No sé si ya sabía que te quería mucho. Sí sabía que eras importante, y al día siguiente busqué contarte; contarte de ese lugar que descartaba sería también el tuyo. Si no me falla el recuerdo, fue nuestro primer email.
La tarde también trajo recuerdos de una década pasada. Las calles de Palermo Chico, hablan; me hablan. La casita verde, la patisserie, la terraza al río, los tés en el metropolitano...
Volvimos a casa. Volviste para irte. Quizá colmado de vergüenza, de deshonra. No supiste ver que no importaba. Que el afecto y el reencuentro, era más importante que el momento, que el supuesto revés.
Tal vez te malograste. Busqué defender, y no, fallaste en tu contra.
Quedé desprovista e incompleta, mirando hacia adelante. Vacilante. Nada afirmaba los verdaderos por qué.
Enero. Tu llamado imprevisto, el que acerté no repetirías; la frescura en el diálogo y la cotidianidad, no conducían a esta displicencia, a este equívoco que hizo que hoy te comunicases conmigo sin quererlo.
Mi dualidad te responde. Una, la que querría decirte "No, hasta cualquier momento no, y pensá dos veces antes de buscarme, si es que tenés claro que es lo que hace que esto se haya vuelto cíclico". La otra, la que sostuvo la charla sintiendo la distancia; la que del modo más ameno buscó hacer caso omiso a la lontananza del diálogo, o a mi monólogo sostenido por el respeto que te tengo; aquel que he tenido siempre por todo ser con el que no sólo se cruzaron caminos, sino que valió el afecto, se compartió vida; la comunión de cuerpos, los amaneceres. Porque creo que te quise mucho, a pesar de las pausas, porque si no, hoy tal vez no necesitaría contarte esto.
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1 de febrero de 2012
Umbrales
Publicado por Rochies en 1.2.12 29 comentarios Enlaces a esta entrada










